sábado, 28 de enero de 2012

EL GRAN CHAMÁN DE PUMACAYÁN

Al iniciarse el Siglo XVII, la política religiosa de los españoles se dirigía a la afirmación del cristianismo, esto suponía la llamada “extirpación de idolatrías”, por lo que las huacas (templos) y los mallquis (momias) fueron destruidos. Un día como hoy en 1616 llegaron a Huaraz un grupo de religiosos jesuitas quienes durante dos meses se dedicaron a adoctrinar a los naturales y capturaron a un chamán, auqui o sacerdote andino, llamado Yaro Chispi.

            Este es un personaje mítico de nuestra tierra. Era sacerdote del templo de Pumacayán. De él se dice que tenía poder para enviar heladas sobre los campos y destruirlos.

Yaro Chispi tenía poderes sobrenaturales

            Pumacayán era uno de los principales templos del Callejón de Huaylas. Hogar de Guari, dios principal de las llactas de Ichoq Warás y Allauqa Warás, una de cuyas representaciones era la de felino, el puma.

Sobre el significado de su nombre hay mucha discrepancia. “Donde llama el puma” es la traducción más común; Alexander Menacho López señala que la real interpretación es “donde se invoca al puma”, explicación que tendría mayor sustento pues el puma era una de las manifestaciones de la divinidad.

Estado actual de Pumacayán, invadido por moradores precarios

Ofrecemos otra versión, para la polémica. Revisando documentos nosotros hemos podido comprobar que el término “kayan” en el quechua antiguo tenía el significado de “gran plaza de las ceremonias”. Si nos atenemos a lo que asegura Marcos Yauri Montero, que el actual centro de Huaraz, en la época pre hispánica, no estaba habitado por considerarse el sitio un lugar sagrado, lugar mágico donde se juntan las aguas de los tres mundos, el antiguo Huaraz habría sido la gran plaza de ceremonias del templo del dios Guari.

Las aguas de los tres mundos tenían gran representación en Huaraz pues sobre ella caen del Hanan Patsa abundantemente las aguas en tiempos de lluvia; en el Kay Patsa tenemos a Huaraz como un "tinku", punto de encuentro de las aguas de dos ríos: el Quillcay y el Santa o Hatun Mayu; finalmente, en ningún lugar como el Huaraz, las aguas del subsuelo, Uran Patsa afloran con tanta facilidad, pues la napa freática está muy cerca a la superficie.
Moderno chamán del siglo XX en Pumacayán

La fama de Yaro Chispi era enorme, pues correspondía a la grandeza del templo de Pumacayán, conocido en ese tiempo como “el mochadero” por los españoles. Era un término despectivo usado por los hispanos. “Mochar” equivalía a ofrendar. En Pumacayán se realizaban las ceremonias del guarachico, el paso a la adultez de los varones y del quicuchico para las mujeres, que era “cuando tenían su primera flor”.

Sobre el destino de Yaro Chispi existen dos versiones. La primera afirma que fue remitido a Lima y allí adoctrinado con éxito y convertido en “fiscal de la doctrina”, o catequista de niños. La otra versión es mítica, Yaro Chispi conducido preso a Lima es encerrado en los calabozos de la cárcel. Cuando sus captores fueron a buscarlo, ya no estaba, había escapado convertido en araña; pues el gran poder mental de los chamanes andinos les permitía no sólo comunicarse con la telepatía, ni levitar, sino también descorporizarse, que es dejar la forma humana para asumir la de otro ser viviente.

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