jueves, 27 de octubre de 2011

RAIMONDI NUNCA DIJO LO QUE DIJO


Antonio Raimondi falleció un día como hoy 26 de octubre de 1890 en San Pedro de Lloc. Su relación con nustra tierra es innegable.
A éste sabio italiano, que se casó en Huaraz con doña Adela Loli, se le atribuyen dos frases célebres que nunca pronunció: una se refiere a que el Perú es un mendigo sentado en banco de oro; la otra, tiene que ver con nuestra tierra y es el popular verso que reza "Recuay ladronera, Huaraz presunción, Carhuaz borrachera, Yungay hermosura y Caraz dulzura"; esto tampoco dijo Raimondi, pertenece a la sabiduría popular.

Nunca Raimondi escribió eso de "el Perú es un mendigo..."

En toda la obra de Raimondi no se encuentra escrita la famosa frase del mendigo sentado en el banco de oro. Esa frase se la atribuyó el enciclopedista César Cantú quien editara la por entonces (siglo XIX) célebre "Enciclopedia Universal". La frase es de Cantú más no de Raimondi.


 
C. Cantú atribuyó a Raimondi una frase que jamás escribió.

Con respecto a lo de "Recuay ladronera..." en un enjundioso estudio, César Álvarez Caballero nos revela que este verso tenía muchas versiones (empezaba por "Marca remarca..." y acababa en "y Macate remate".Hemos tenido acceso a los cuadernos de viaje del diplomático alemán Richard Witt quien ya en 1842 había escuchado estos versos, mientras que Raimondi llegó al Perú recién en 1850.


Witt ya conocía la frase antes de Raimondi
Pero sin que se lo propusiera, con el nombre de Raimondi se conocen a dos emblemas ancashinos. Uno es la Estela de Chavín, y la otra la Puya, la inflorescencia más grande del mundo, que es más conocida como la Puya Raimondi.
Se cuenta que en sus viajes por los pueblos de Ancash, llegó a Chavín, monumento que lo impresionó vivamente. Tomó calco de los dibujos hechos en piedra y averiguó que en diversas viviendas existían lajas sacadas del gran templo.
Grande fue su sorpresa cuando en casa del mayor potentado de Chavín, el Sr. Espinoza, se encontraba la gran Estela que representa al Dios Guari.


El traslado de la estela sagrada fue por la ruta de Olleros-Huaraz-Casma.
Raimondi hizo trasladar esta Estela hasta Lima y la presentó en el Palacio de la Exposición siendo una de las principales atracciones de la Exposición Nacional de 1872, que con motivo de la conmemoración de los cincuenta años de la Independencia del Perú, se organizó con gran boato. Por ello se la conoció en ese entonces como "La piedra del jardín del Palacio de la Exposición“. AI pasar el tiempo y cuando dejó de ser novedad dicha exposición, a la Estela se le trasladó al Museo de Antropología e Historia de Pueblo Libre y se le endilgó el apellido del sabio.


La Estela Chavín representa al dios Guari en todo su esplendor. Ese debe ser su nombre.
Solo un pueblo que no tiene bien cimentada su identidad, puede permitir que pase esto con sus símbolos nacionales. La gran cultura Chavín nos legó al primer dios andino, Guari, el dios civilizador. Y ese es el verdadero nombre del personaje de la Estela Chavín.
En el caso de la Puya, estamos frente a una inflorescencia gigantesca, de diez metros de altura, que cuenta con seis mil flores y tiene ocho millones de semillas. El mérito de Raimondi es haberla clasificado y bautizado como "pourretia gigantea".


Como botánico nadie le quita sus méritos. La Puya Raimondi es orgullo nacional
Mal hacemos en decir que solo hay Puyas en la zona de Carpa, en Cátac. También las tenemos en la zona de las vertientes, en Cajamarquilla; y en todo el Perú, existen dieciocho lugares clasificados donde se encuentran las puyas. Lo que marca la diferencia es que las puyas ancashinas son las más bellas y en nuestra tierra se encuentran en abundancia.

1 comentario:

  1. Todos conocemos la procedencia de la Estela Raimondi así cómo de impresionante bromeilacea peruana, la más grande del mundo.
    Yo opino que el nombre que se les ha dado en honor al sabio peruano que rescato una pieza fundamental para la historia y la identidad de todos los peruanos y que estudio en su hábitat natural y dio a conocer al mundo occidental, la magnífica planta, fue muy justo que no nos quita nada.
    De niño Raimondi observo el corte de un gigantesco cactus peruano en un jardín botánico de Italia, esto le causo honda impresión y fue este uno de los motivos que lo trajo hasta nuestras tierras.

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